|
A quien llega a la tortuosa calle provincial que inicia en Molini, Triora aparece como un grupo de casas negras arrocadas; a quien en cambio llega través de la Valle Nervia y se para un momento en Stornina, se presenta en toda su contrastante bellezza.
A la derecha, el centro medieval con casas de techos rojos en medio a heniles de “ciappe” (losas de ardesia, Ndt.) y con al centro el Colegio cubierto por chapas de ardesia; a la izquierda la parte nueva, con abitaciones modernas un poco escondidas entre abetos, castaños de indias y plátanos.
En lo alto, casi como a vigilar, hay un pequeño fuerte que ha sido transformado en un cementario, según Bacchelli que subió al anochecer: “Una estupenda invención de amor”. Centro agrícola de primaria importancia, conserva intacto un fuerte encanto, en gran parte alimentado por las historias y las leyendas, también mostruosas, que todavía hoy se oyen narrar.
Es todavía hoy la municipalidad más extendida de la provincia de Imperia con sus 67,76 kmq, no obstante el progresivo calo de la población residente, bajo las 430 unidades, cuenta con numerosas características fracciones. Con una historia y una cultura muy particular sobre las orígenes brigascas es Realdo, sobre una montaña de rocas a pico de miedo; aquí arriba parece que el tiempo se haya parado, con las abitaciones rústicas y la gente que se exprime en el dialecto occitano.
La cercana Verdeggia, originada por un grupo de brigascos que cogieron con contratos agrarios los terrenos de los nobles trioreses Borelli, se coloca a los pies del Saccarello y se ha reconstruido en una posición más segura después de una temerosa avalancha. En Loreto, sobre las antiguas mapas está indicada como Roca Salinarum porque se hacia el treque del sal entre los lígures y los piemonteses, donde se puede admirar un majestuoso puente suspendido y a menudo jóvenes que se aventuran en temerarias escaladas.
Cetta, a la otra parte del puente, se constituye por pequeños grupos de casas a breve distancia la una de la otra, unidas por un cómodo camino de herraduras. También Bregalla, que en dialecto evoca el balido de las obejas aquí numerosas hace tiempo, está dividida en conglomerados que llevan nombres curiosos. Creppo, así llamado porque se sitúa al lado de una montaña escarpada, es en cambio prevalentemente un pueblo de casas, apoyadas las unas a las otras si se exceptúa el pequeño grupo del Poggio y las aldeas de Gerbonte y Drondo, ahora ya abandonas. Otras aldeas rurales son Goina, entre prados y pastos, Borniga, Pin y Carmeli y aldeas realdeses donde sobreviven costumbres desaparecidas en otras partes.
|
|


|