| El promontorio de Portofino no necesita presentaciones: El turismo nacional e internacional conoce desde años la belleza de los pueblos marítimos de Camogli, San Fruttuoso, Portofino y los colores de las aguas de Cala dell'Oro. Paralelamente, sus preciosos valores morfológicos y biológicos, incitan al naturalista, con todos los cuidados necesarios, a venir en este "santuario" de la naturaleza.
Recordamos solamente que el promontorio, geográficamente caracterizado por la ya célebre "puddinga" (conglomerado) del Oligoceno, hospeda una rica vegetación mediterránea sobre los versantes del mar (bellísimas euforbias arbóreas, pinos carrascos de las formas más sugestivas) y sobre esos de septentrión, con un contacto tan inmediato que parece increíble, una paisaje vegetal de tipo medio europeo (castaños, avellanos, ébanos de europa).
Las rocas ofrecen refugio a un raro endemismo, Saxifraga cochlearis, del florecimiento blanco estival, que en otras partes se encuentra solo sobre las Alpes Lígures; mientras en relacción a la flora mediterránea, recordamos la "ampelodesma" (Ampelodesmos mauritanicus), otra graminácea que se encuentra aquí en el límite septentrional de la propia área de distribución. De todos modos es imposible elencar todas las joyas naturales del monte de Portofino. Sirven solo un par de zapatos cómodos, un binocular y tanto respeto hacia la naturaleza: Las sorpresas y las satisfacciones no faltarán. |
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