Saliendo por la casilla de la autopista A10 Bordighera, se supera Vallecrosia y se toma la calle que va a Nervia. Pasado Camporosso, se llega a Dolceacqua (51 m, 1811 ab.), característico pueblo medieval.
Dolceacqua es un pueblo con una historia muy antigua, que se lee ya en la pieve de San Jorge (XXI siglo), situada alguna curva antes del pueblo. Pueblo de enmarcar en una tarjeta postal, Claude Monet (un grande impresionista francés), hizo del pueblo el objeto en algunas de sus telas.
La parte más antigua del pueblo se encuentra sobre la ribera izquierda del río llamada “a Téra"; se trata de una mixtura confusa de casas a la sombra del castillo, se levantan orgullosas sobre la roca como una catedral, son un importante ejemplo de arquitectura militar. El castillo se alcanza a través de un laberinto tortuoso de callecitas, pasadizos cubiertos, arcos, casas pobres y antiguas, interrumpidas un poco aquí y un poco allá por algún palacito nobiliario (el de la "Caminata" es un ejemplo significativo; con sus portales decorados por el blasón nobiliario de la familia Doria, antiguos feudatarios del lugar), hoy se han transformado en ricas bodegas artesanas y olorosos sótanos-bodegas donde se puede saborear en confianza el generoso vino "Rossese".
En la iglesia parroquial barroca de San Antonio Abad se debe entrar en el potente campanario del Seiscientos, aunque para una breve visita; y así admirar el estupendo políptico Sante Devota de Ludovico Brea. Desde el barrio "Téra", para ir al barrio “Borgo” en la otra orilla del río, hasta hace no mucho tiempo el enlace estaba asegurado solo por un armonioso y elegante puente tardo-medieval, con un solo arco de trenta y tres metros de luz, una obra maestra de arquitectura, “una joya de ligereza”... En el “Borgo”, el oratorio de San Sebastián custodia la preciosa estatua de madera de higo del homónimo Santo, que preside las celebraciones en honor suyo el 20 de enero de cada año o el domingo más cercano a esta fecha.
En magnífica posición, sobre la colina que domina el barrio "Borgo" de Dolceacqua, entre los olivos, la capilla de San Bernardo con el sugestivo grupo de frescos atribuidos a Domenico Emanuele Maccari de Pigna (XV siglo), recompensa la fatiga de la salida.
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