En los mares de Italia y en particular de Liguria, la observación de los cetáceos o whale watching, se hace prevalientemente en el Alto Mar Tirreno, precisamente en Liguria, donde las ballenas viven siempre más numerosas en los últimos años, y se pueden visitar sobre todo durante el período del verano.
Se nutren, juegan y se reproducen en las aguas entre el triángulo de Capo Corso, las islas Baleares y la Costa Azul. Antes se pensava que iban ahí solo durante el verano, pero recientemente algunos investigadores han captado y registrado, con aparatos adaptos, en las altas profundidades del Mar Lígure, los cantos de las ballenas también durante el invierno. Eso demuestra que la presencia de estos cetáceos no está unida a la emigración estival, sino que ellos nadan constantemente en este mar. Los más afortunados no necesitan esperar mucho: Pasa de hecho siempre más frecuéntemente, de ver cetáceos desde la riva o de encontrar casualmente durante un crucero alguna familia de ballenas, que por largueza son segundas solo a la azules. Sucede que uno se encuentra de repiente de frente a una soplada o a una grupa que brilla al sol. Entonces tomad rápidamente un binocular, que no debería faltar nunca en una barca, pero también una máquina fotográfica o videocámara y gozad de esta magnífica visión que suscita en todos una fuerte emoción. Normalmente son los niños los que más aprecian los espectáculos del mundo de los animales, pero también los adultos en estas ocasiones no quedan indiferentes de frente a un espectáculo tan aprisionado y apasionante.
Además de verlas por caso, en alternativa, los expertos os pueden llevar a la zona donde hay más probabilidades de verlas, e iniciar largos turnos de observación a 360°, que a veces se prolongan por todo el día y que requieren una buena dosis de paciencia. Entonces si tenéis la fortuna de encontraros de frente a tal espectáculo, hay que tener el motor de la barca con un régimen constante de vueltas para no asustar el animal, y hay que mantener una ruta tal para no correr el riesgo de no chocar contra el. A ese punto es determinante la voluntad de la ballena, que si no está bien dispuesta hacia vosotros, se escapa a una velocida que puede alcanzar los 20 nudos, o se sumerge y desaparece. Si pero estáis bien acompañados por un equipaje que tiene a las espaldas una buena experiencia en el campo del whale watching, la mayor parte de las veces el cetáceo se deja alcanzar y empieza la fase de individuación y reconocimiento en base a las características del animal. La aleta caudal por ejemplo, que puede tener las formas más disparatadas, manchas y cicatrices sobre la epidermis, y la forma de la mandíbula, son factores de reconocimiento necesarios para la catalogación de los animales.
En el Mediterráneo, el charter whale watching, osea el alquiler de embarcaciones organizado, asociado a la observación de los cetáceos, todavía no está muy difunfido. A veces se puede confiar en la experiencia e iniciativa personal del skipper de nuestra barca alquilada, que nos propone de llevarnos sobre los lugares que tienen más probabilidad de verlas. Pero la situación ideal es cuando se logra tener a bordo la presencia de un biólogo marino que nos da informaciones detalladas sobre la vida y costumbres de los cetáceos. Así se tiene la oportunidad de aprender nuevas nociones de tipo científico. Cuando se va de crucero naturalístico con institutos organizados, entre los muchos citamos el Instituto Thetis, las ballenas además que fotografarlas, siempre por el lado derecho para tomar mejor las características de la mandíbula, se estudian, intentando estabilir la largueza y el peso. Se pasa entonces a la fase médica. Con la ayuda de una ballesta, se lanza en el cutis de la ballena una cucharita flotante que extirpa, sin que el animal se de cuenta, una pequeña porción de piel, más o menos 1 centímetro cuadrado, que viene enseguida puesta en nitrógeno líquido para la conservación, hasta el lugar donde vendrá analizado en laboratorio.
También es muy importante el estudio del comportamiento de la ballena, la ruta que sigue, los tiempos de inmersión y emersión, también se cronometra el tiempo que pasa entre una soplada y otra. |
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