Viajando desde el este hacia el oeste a través de la Aurelia, entre Finale y Pietra, apenas superado el capo de la Caprazoppa, se encuentra otro pequeño pero encantador pueblo rivierasco: Borgio Verezzi. Con la infalible torre de centinela y su “parte alta”, osea Verezzi, todavía sumergida en el verde de los almendros, algarrobas, olivos y las típicas casas dispuestas a terraza como en la mejor tradición mediterránea, esta localidad ha conquistado un puesto de importancia en el panorama artístico, nacional e internacional, por ser la sede de un importante festival teatral llegado en el 2000 a la treinta y cuatro edición.
Se debe admirar, además que por la estructura compleja del pueblo, con sus casas arrimadas las unas a las otras, los estrechos pasajes, los puentecitos aéreos echados entre un edificio y otro (tales estructuras, como más veces se ha recordado en la presentación de las otras comunidades de Poniente, tenían un intento defensivo, siendo estas localidades expuestas a ataques de los piratas así llamados “saracenos”), las varias iglesias y la nota plazuela de Verezzi. Sobre el pedestal existe todavía uno de los poquísimos supérstites molinos eólicos del mediterráneo de tipo fenicio. Además que apostar a la cultura y naturaleza, Borgio Verezzi naturalmente juega sus cartas sobre el turismo balnear.
La localidad se puede alcanzar facilmente en coche (salidas de las casillas Pietra o Finale), en trén y también en avión (aeropuertos de Génova, Niza o Villanova d’Albenga, que distan respectivamente 65, 122 y 23 kilómetros desde Borgio Verezzi).
Para los apasionados al mar y a las exploraciones subacuáticas, está la “secca” de Borgio Verezzi (desde el Río Fine a levante hasta al Río Bottassano a poniente); osea una plataforma rocosa llena de hendeduras utilizadas por la fauna marina como refugio de la flora. Además no puede faltar una visita a las grutas de Valdemino, el cual descubrimiento se atribuye a tres jóvenes del sitio, que en los años Treinta se aventuraron en su interno; en el 1951 se inició una exploración más sitemática y a partir de esos años y del decenio sucesivo, se iniciaron las obras para volver el sitio accesible al público. La primera visita guiada resale al 1970. |
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