Las grutas “Balzi Rossi”, situadas cerca de la frontera ítalo-francesa en Liguria, en la municipalidad de Grimaldi, a pocos kilómetros de Ventimiglia, se abren a los pies de una montaña rocosa de caliza rosa que da sobre el mar. El sitio consiste de 7 grutas llamadas: Gruta del Costantini, Gruta dei Fanciulli, Gruta del Florestano, Gruta del Caviglione, Barma Grande (barma quiere decir gruta), Barma du Bausu da Ture (gruta de la roca de la torre) y Gruta del Príncipe. Las numerosas sepolturas que se han encontrado, su tipología, la riqueza de los decoros fúnebres, las muchas testimonianzas artísticas, la abundancia de la industria lítica y de la fauna fósil, lo hacen ser uno de los lugares más importantes del Paleolítico superior en Europa.
Aquí el homo erectus encontró refugio hace alrededor de doscientos mil años. La importancia paleontológica del sitio la indicó ya en el siglo XVIII el naturalista De Saussure y fue garantizada en el 1846 por el Príncipe Florestano I de Mónaco.
Las excavaciones siguieron con sistematicidad por parte de Italia y Francia, trayendo a la luz una notable cantidad de repertos, hoy conservados en el Museo Nacional prehistórico Balzi Rossi, fundado por Sir Thomas Hambury a fines del Ochocientos.
El conjunto museal recoge utensiles de piedra, adornos y fósiles de animales que han vivido en las épocas calientes (elefantes, hipopótamos, y rinocerontes) y frías (marmotas y hasta renos), excepcional testimonianza de las variaciones climáticas que se subsiguieron en las varias eras geológicas.
Bajo el perfil antropológico, los arqueólogos encontraron en esta zona restos resalientes al Paleolítico Superior, pertenecidos a la así llamada “raza de los Grimaldi”, con trazos marcadamente negroides, esqueletos masculinos y de una mujer joven, provistos de un rico ajuar funerario, reconducibles a la especie conocida bajo el nombre de “Cro-Magnon”. Apartienen a distintas expresiones artísticas del hombre primitivo las varias estatuitas de hueso, piedra o avorio, llamadas “Venus”; figuras femeniles de formas anatómicas acentuadas, símbulo de fertilidad; y la excepcional representación rupestre del caballo de Prewalski, esculpido por un artista cazador de hace veinte mil años. |
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